mayo 18, 2010

De alergias…

Estrellita dispersa que tanto insistió a la banda por revivir este blog  no se había tomado la molestia de incluir algún pincheo a pesar de que cada día apuesta que la lista de las cosas por maldecir crece infinitamente.

Y, cómo no pinchear la maldita alergia causada por el polvo que contenía una gran cantidad de libros referentes al tema que durante ocho años me tuvo atrapada en ese “Castillo de la Pureza” (como un buen día fue bautizado el cubículo de sacrosanto edificio).

Ahí estaban, apilados en  mi recámara  esperando un lugar para residir. Durante algunos meses el fastidio de recordarlos me llevaba a olvidarlos, pero la inevitable falta de espacio y el caos que me tiene harta me llevó esta noche a verlos nuevamente.

Comencé a ubicarlos en un lugar en el que no recordara su existencia cada mañana al despertar, pero para mi mala fortuna los mentados libros son voluminosos y el espacio reducido, así que rumiando regresé con ellos a mi cuarto. Mover de aquí a allá provocó  una gran cantidad de polvo,  el resultado: ojos llorosos y nariz congestionada.

Y el caos no desapareció, sólo cambió su forma.

¿Alguien desea libros cuyos autores se inspiraron con un churro de marihuana  para explicar la teoría del delito?

 

PD Me lleva el carajo, olvidaba  que junto a una lámpara fuera de mi recámara hay otra pila de esas malditas publicaciones esperándome…

abril 15, 2010

Volvámonos ligeros, bien pinche ligeros...

A petición de la estrellita, reviviremos este santo blo' que nos hace sentir más miserables, pero en colectivo, en público.

Y pa'que no se diga, pinchearé a cada rato, por cualquier berrinche, por cualquier pendejada, de esas que no ocurren a diario.

Volvernos pinchemente ligeros.

Pero qué pinche necesidad, como decía la Violetta.
Qué pinche necesidad de estar lejos, de no encontrarte en los lugares de siempre, de no reír ni mentar madres a gusto, juntos.

Qué pinche necesidad de estar lejos, de necear, de buscar alternativas en la podredumbre.

Qué pinche n-e-c-e-d-a-d de pretender que cualquier proyecto funcionará lejos...uno del otro.

Volvámonos ligeros. Quememos las naves, compremos nuevas y quemémoslas en el siguiente puerto. Intentemos de todo, hagamos, deshagamos, vendamos, compremos, creemos, explotemos... pero hagámoslo juntos.

Convencida estoy de que lo único pinche valioso en este mundo, lo único que toda la pinche gente exitosa quiere, es tener a alguien con quien mentar madres y reír y llorar, y que no le cobre por ello.

Me largo.
Me pinche largo.

babai.


agosto 10, 2009

Pinche Cruda Culera!


No pues si... A huevo, ya me empedé y me la pasé bien chingon ayer ¿no?, ahora sí a quejarme de la pinche cruda! Vale madres....

La gente podrá decir: "Si ya sabes que mañana vas a estar crudo, ¿para que tomas?". Pero yo digo ¡chingada madre! ¿¡por qué semejante castigo nada más por pasar un buen rato!?

El maestro de las canciones cantineras, Antonio Aguilar, describe dicho malestar de la siguiente manera : "Se te arruga el corazón, te explota la cabeza, das aliento de dragon y además tu vieja dice: Ora viejo barrigón, ya perdiste la vergüenza!"

A mi parecer, su descripción se queda corta. Y es que una cruda, pero de las de a de veras, no de las que "ay si nomás me duele la cabeza y ando un poquito desvelado", no, no, la cruda verdadera es aquella en la que uno despierta en un estado intermedio entre la borrachera y la resaca, un estado que he denominado "la creda", misma que se presenta al rededor de la 1 de la tarde.

En mi peor cruda, he tenido la sensación de que estoy a punto de estirar la pata. Bueno, con decir que fui a comer barbacoa y la barbacoa fue a dar a los aposentos del dios de porcelana. ¡En una verdadera cruda, ni el remedio mas antiguo y sabio sirve para nada!.

De verdad no entiendo. O sea es un castigo que debería darsele al plagiario, al asesino, al ladrón, al culero vamos. Pero ¿por qué un castigo tan severo a un inocente bebedor de fin de semana?

En una de esas crudas, te levantas todo madreado del cuerpo, mareado, con ganas de cantar Guadalajara, dolor de cabeza, estómago burbujeante, la boca con sabor a cenicero, ojos rojos, llorosos y picosos, la barba y el bigote como si no te hubieras rasurado en una semana, débil, y sin sentido de la orientación. Yo digo que no es justo, no es justo y no es justo. Carajo, pues ni que andubiera pedo todos lo días, ahí si para que vean a lo mejor se me haría justo, pero no cuando me voy de pedo un día de la semana nada más, Chinga ¿que no por eso se inventaron los fines de semana? ¿para pasarla bien y olvidarse de todo lo que malo que nos paso en los 5 dias anteriores?

Es una chingadera, y yo creo que ya es hora de que los hombres de ciencia, se den cuenta de que es injusto y utilizen su inteligencia para ponerle fin a este castigo tan culero.

He dicho.

P.D. Salud!!!

julio 30, 2009

Tyler Durden says:

julio 09, 2009

Pinche pinche pinche trabajo

Siento que navego en un barco de papel, o peor aún, sobre una hoja bond cubeirta de letras, que navega sobre un espejo de agua a pocos segundos de empaparse completamente y bajar al fondo, sin posibilidad de ser legible otra vez.
Uno es jóven, ese es el gran error. Definitivamente, si estas desagradables experiencias tuvieran lugar en un momento de madurez, en uno de esos momentos que la gente suele llamar "de plenitud", es claro que lo que me pasa no pegaría como garrotazo en el ánimo. Pero según me cuentan, todo esto se trata de un aprendizaje, de madurar. Como perones, madurar para terminar cayendo del arbol y sin más que contar, esperar a que se lo deboren a uno como "debe ser"... porque estas cosas "así son, así es en todas partes".
Ahora bien, ¿quien chingados dijo que las cosas así son? Seguramente el mismo cabrón que dijo "vivir fuera del presupuesto es vivir en el error" y por ello, generación tras generación de servidores públicos se dedican al exquisito aprendizaje de comer caca, día a día hasta obtener su jubilación.
Por ejemplo, la secretaria (para este momento, ya es obvio que mi trabajo se lleva a cabo dentro de una oficina, ¿no? dentro del área que se denomina cada vez con mayor asco como "cultura") es una mujer de mediana edad (ella sí que entró en "plenitud", o por lo menos tiene la edad para ello) que llega tempranito a la oficina, enciende su computadora y entra a internet. Las siguientes 9 horas -digo 9 porque en realidad hace "horas extra" para ganar más dinero- las pasa pegada a su perfil de Hi5, a su correo en Yahoo, a los anuncios de Segunda Mano y de OCC, porque siempre busca trabajo... Sus ratos libres, o sea, cuando no está haciendo nada de lo anterior, los dedica a hablar mal de los demás, a quejarse de que todo lo malo le pasa a ella, y a cazar la limosna de quienes entran en el juego de "es que soy tontita". En fin, este patetico personaje vive en realidad del dinero extra que pueda encontrar en cualquier cartera, bolsa, monedero o lo que sea, de aquellos que, en un momento de buena fe o bien de estupidez, decidan "completarle" el salario con un poco de lo que ganan.
Otro ejemplo, la jefa. Una mujer de grandes vuelos, gran carrera política, gran prestigio. Gran bocota. Uno de sus mejores atributos es escribir a computadora solamente con los dedos índices, y caer en pánico cuando el corrector de estilo hace su trabajo y la letra W desaparece del teclado. ¿Porqué a ella le dan el teclado sin W, porqué Dios?!!! Muchos compromisos sociales, muchos viajes... nada, pero nada de nada dentro del craneo. Tal vez el cerebro se quedó pegado al teclado que si tenía letra W...
O bien, la otra asistente... modelo perfecto del arribismo político priísta. Apadrinada por los altos mandos de la educación pública, la pobre yace esperando aquí la oportunidad de su vida, otorgada obviamente por sus múltiples contactos, influencias y redes políticas. Sin embargo, sigue esperando aquí.
Y yo. Yo que no se bien la diferencia entre el bien y el mal. Yo que sigo pensando en los principios éticos y morales que deben sostener un buen trabajo y una buena reputación intelectual. Yo que hasta hace poco tiempo era extremadamente puntual para llegar a la oficina. Yo, que a pesar de todo lo que puedo, quiero o deseo hacer, me encuentro en compañía de los personajes descritos arriba, sentada en la misma banca reflexionando que, en efecto, la única idiota, la única pinche soñadora, la que está mal... si señores, sí. Soy yo.

julio 06, 2009

Cuando roncar sea...


De todas las cosas respecto a las que me considero intolerante, creo la que más que jode las bolas es el sueño que me da después de comer.
No importa cuán ligera sea mi comida, siempre experimento un madrazo de somnolencia, como si fuera una droga, que me hace irremediablemente estúpido. Es como si la comida revirtiera el efecto de las 3 tazas de café que me tomo en las mañanas, y las reemplazara por té de valium.
Digo, no puedo fundirme el estómago con cafeína. De por sí lo tengo bastante maltratado.
Tal vez en el futuro, cuando la ciencia avance, cuando no haya más religión que la razón, cuando hayamos reventado el mundo y milagrosamente lo hayamos recuperado, entonces tal vez en mi mundo imaginario, tal vez haya cuartos de dormir en todas las oficinas del mundo.
Entonces, y sólo entonces, el sueño será entendido como la condición natural del hombre, y se ejercerá libremente como un derecho fundamental, pero eso sólo será cuando roncar se vuelva un acto de protesta.

Amén, shalom, namasté.

julio 04, 2009

Pinche ironía prostituida

Hace unos días, tal vez lo recuerden, asesinaron a unos pequeños grandes luchadores. Yo los recuerdo de niño. En La Paz no hay mucho que ver en la tele abierta.

Murieron Espectrito y la Parkita, a manos de unas sexoservidoras. Cosa común lo de dormir a clientes con algunas gotas. Cosa común que los clientes estén ebrios al momento de levantar a unas prostitutas cuarentonas, gordas, muy feas y en uno de los barrios más peligrosos de la ciudad... aunque debo confesar que me encanta Garibaldi, aún en sus condiciones actuales tan deplorables.

Ayer leía noticias por Internet, y me llamó mucho la atención, que en Amsterdam están considerando dar un subsidio gubernamental a las prostitutas, quienes conforman una parte importante de la economía de la ciudad. Patrocinio para el Barrio Rojo, ante la negativa de muchos bancos a darles créditos, especialmente hipotecarios.

Si hiciera un diccionario, de aquí derivaría mi definición de ironía.

En fin. No había visto lucha libre desde niño, salvo hace poco que he visto algunas de las que están de moda, las de la WWF, que por cierto, cuando era niño nadie las pelaba, porque efectivamente las mexicanas son mejores.
Soy malinchista para muchas cosas, para las luchas no lo sería si me gustaran. Para las putas sí soy malinchista, también para la música... pero para la ironía, soy un perro nacionalista! que viva la nación kitsch!

junio 28, 2009

Tantas cosas en contra de las que despotricar

Post breve: Como niño en dulcería: partidocracia, maicol, el tricolor, la selección gringa, la crisis, los desplantes de Hugo Chávez... tantas y tantas cosas contra las que pinchear.
Sin embargo, después de este largo silencio de, creo 4 meses, esto luce un poco como una pelea entre Big Show vs. Octagoncito...


Espero les guste el nuevo diseño. Juega un poco con lo pinche de las luchas, pero también con la naturaleza del luchador, y su identidad kitch, también conocida como "normalidad" en México.

En fin... si no han visto The Wrestler con Mickey Rourke, neto, no la cajeteen. Es GRANDE. Se sentirán identificados con algo, prometido. Randy the Raaaaaaaaaammmm!!! Pinchen en la imagen si quieren el torrent.

febrero 03, 2009

Pinche Ley del Libro

Acaso suceda lo mismo que con el precio máximo al público de los medicamentos, regulado también por la autoridad y hecho una burla por las farmacias "de descuento" quienes simplemente tachan el precio, asignan otro con base en el descuento que se supone dan y venden por debajo del precio máximo. Todo, sin quebrantar la ley. La gente, sin embargo, sigue comprando en las farmacias de descuento por la ilusión de tener un mejor precio.


Lo mismo puede suceder con las librerías y los libros. Tachan el precio fijo, inventan uno y crean la ilusión de que existe un gran descuento. Los medicamentos no han bajado de precio, los libros tampoco lo harán.


Las leyes no solucionan problemas. Las acciones lo hacen. Si los consumidores ignoramos librerías malogradas como ghandi y compramos en sitios de nuestro gusto... Hay que saber asignarle un valor a ser bien tratado y encontrar lo que se busca. Ese valor, lamentablemente, es un precio fijado en dinero. 


Por último, los libros son objetos de lujo. Si un sujeto puede comprar un libro en 100, también lo comprará en 120 porque ya tiene la capacidad de gastar su dinero en cosas que son un lujo. La elasticidad de la demanda disminuye conforme incrementa el ingreso. La quiebra de las librerías y de las editoriales mexicanas, no se debe a la explotación del consumidor por los editores y las grandes librerías. Se debe a la enorme deficiencia cultural del país, a que la gente normal no compra libros. Y no existe un mercado para una edición de más de 1000 ejemplares con un porcentaje tan elevado de analfabetas y uno aún más elevado de analfabetas funcionales. Si cada mexicano lee en promedio 1.5 libros al año, basta hacer el cálculo para demostrar, estadísticamente, que el negocio de las librerías no admite competencia, no porque los malos sean muy malos y muy ladrones (que sí lo son), sino porque NO HAY GENTE QUE LEA, es decir, no hay mercado. Vender libros aquí, es como vender refrigeradores en el circulo polar durante el invierno.


Primero educar a la gente, que aprenda a leer, que busque leer. Crear el mercado Luego, educar al consumidor, para que aprenda a ver más allá de las ofertas ilusorias. Al final, quizá, la Ley del Precio Fijo del Libro.


Y sin embargo, empiezan por el final. Lo peor es que existan "intelectuales" que defiendan una medida ilógica pensando que será una solución mágica.



enero 19, 2009

Ensayo sobre la maldad ó “El pinche gato con los pies de trapo y los ojos al revés"




Hace un par de años sufrí una fractura en la personalidad. Fue un periodo de tiempo breve pero significativo, en el que la sociedad, ese pequeño microcosmos que creamos alrededor nuestro, me atacó por ciertas aseveraciones o negativas que manifesté públicamente. Después de largo tiempo de reflexión, hoy nace este ensayo sobre una característica que el medio social emplea de manera equivocada: la maldad de las personas. Por cierto, la fractura sanó, y cómo sea, la personalidad se hizo más sólida y fuerte.



La voz común para emitir el juicio moral es “qué cruel eres fulanito” o “qué malo eres menganito”. Hay que señalar primero que tal frase implica una pregunta, por ello es la frase equivocada; la correcta debe ser “eres cruel fulanito” o “menganito, eres malo”. La contradicción en este juicio moral se encuentra justamente en la pregunta. Tal vez quien realiza tal premisa no se de cuenta de que al preguntar “qué” esta buscando una cantidad, es decir, qué cantidad de maldad hay en el otro. Pero, si eso es lo que quiere hacer, entonces no está seguro de la cualidad maléfica de la persona juzgada, y por lo tanto no es claro el mensaje.

El juicio moral puede ser una herramienta muy útil en la convivencia social. Las comunidades necesitan de arbitrio superior que deje en claro cuáles serán las conductas aceptadas y cuales las reprobadas, a efecto de mantener un cierto número de miembros productivos que no se asesinen unos a otros, y con ello una comunidad autosuficiente. Es por esta obvia razón que si hay algo que tienen en común diversos grupos humanos en múltiples momentos cronológicos, es la estrategia de jurado que rige la convivencia social.

Sin embargo, cuando esa estrategia no es correctamente enseñada por las instituciones tradicionales como la familia, la escuela, o la religión, las personas comenzamos a modificarla y usarla de la manera más conveniente a los propios intereses. Nos gusta tener la razón, nos gusta ser los correctos, los jueces. Es por ello que en el día a día nos sentimos poderosos dueños exclusivos de la verdad, y vamos por el mundo con una pluma roja imaginaria revisando y tachando el proceder ajeno. Por que la verdad, es divertido.

Ahora bien, si soltamos la pluma imaginaria, y nos detenemos a pensar un minuto, podremos ver que este juego, además de inútil, es muy dañino. Aprender eso lleva tiempo y descalabros, pero una vez que se ha entendido el trasfondo moralino de tal actividad, es claro que hacer un juicio moral sobre la aparente maldad de las personas implica una certeza absoluta y suficiente de estar lleno de la cualidad contraria: la bondad. Solamente una persona buena por completo es capaz de realizar tal aseveración con el peso justo. Y como decía alguien famoso: quien esté libre de pecado, que tire la primera piedra.

Este razonamiento puede pasar por desacertado si no se advierte que yo, como millones de personas en el mundo, fui criada en la fe católica y testigo de la misteriosa ceremonia de la transubstanciación, del enigma de la resurrección anual de la carne y por supuesto del riesgo mortal de caer en pecado. Pero ya desde aquellos tiempos me parecía que muchos de los pasajes, fundamentos y mandamientos carecían de toda lógica, tanto así que mi hermana pequeña se angustiaba de no comprender la trinidad contrapuesta a los doce apóstoles. Este gesto fue revelador para mí, pues toda la lógica era poca para intentar explicarle que tres personas eran una entidad, no doce; que el espíritu santo era una entidad y formaba parte del dios único, que este a su vez, tenía un hijo concebido sin contacto carnal y que todos juntos eran uno. Mi hermana nunca entendió. Hizo la primera comunión y poco a poco dejamos el tema de la iglesia para quien le apeteciera asistir a misa. Mi familia, o para ser más precisos mis hermanos pequeños y yo nos fuimos convirtiendo poco a poco en agnósticos, ateos, apostatas de la fe en la que crecimos.

Por otro lado, es necesario aclarar que creo en la bondad y en la empatía tanto como en la democracia y el ejercicio de la política. Todos son conceptos humanos y por lo tanto históricos. Por ejemplo, según las antiguas culturas mediterráneas, era bueno matar a los pequeños que habían nacido con malformaciones o defectos evidentes. Era lo bueno para la comunidad, pues todos sus miembros debían ser capaces de realizar tareas que implicaban fuerza, coraje, e inteligencia. Pero, luego de los discursos que un grupo de muchachos fueron dejando por esas tierras, el viejo pero efectivo método del teléfono descompuesto convirtió esos mensajes en verdaderas tesis de vida. El mensaje original se perdió, y nació la justificación. Por lo tanto, los cristianos modificaron esta visión e inventaron el torcido juicio moral. Es entonces, desde los primeros cristianos (no Jesús, ¿cómo podría ser él? ¡Es lo mismo que culpar sólo a Marx por los desastres comunistoides o capitalistoides de la modernidad!) que la forma de observar las conductas humanas que dieron origen al poder moral de juzgar el bien y el mal tomaron forma.



Antes de desviar el camino – cosa que mantengo como práctica de vida – debo regresar a la materia sustancial, a través de un buen ejemplo. Piense el lector que al tratar de contestar a la pregunta: “en el conflicto israelí-palestino, ¿Quiénes son los malos?” Un historiador no puede darse el lujo de responder automáticamente, sin detenerse a pensar que el maniqueísmo es una forma errónea de explicar los fenómenos históricos. Según el buen método, antes de emitir un juicio de tal envergadura, es necesario sopesar las razones de cada una de las partes involucradas, observar el contexto, los errores y virtudes de personajes y situaciones; y después de un análisis objetivo, emitir una conclusión que explique, nunca que juzgue. Pero esa metodología representa el camino oscuro y enredado al lado del sendero despejado y claro que representa el llano juicio moral. Si prefiriéramos siempre la reflexión sobre el criterio absoluto e inmediato, el primero le quitaría peso a nuestras tontas conclusiones. Y dejaría de ser divertido y satisfactorio el papel de juez.



Ahora bien, si lleváramos este sencillo método de estudio a la vida cotidiana, a nuestras relaciones interpersonales, sería claro que una enorme cantidad de miembros de la raza humana se equivocan al juzgar como malo o cruel a otro ser humano. Primero, porque se ha demostrado aquí que no pueden ser malos o buenos los actores del drama humano. Por que Shakespeare lo sabía, lo demostró y lo llevó a la concepción de muchísimos personajes. En segundo lugar, porque aquello que es considerado como malo en una persona, siempre tiene que ver con el colectivo. La maldad o la bondad siempre están supeditadas a la capacidad de halagar o acordar que tenga el sujeto juzgado. Este es un excelente ejemplo, y a decir verdad, es el mismo ejemplo de siempre:

Supongamos que este era un gato, con los pies de trapo y los ojos al revés. Yo me acerco al gato, y después de considerar sus características, le digo “no me agradas”. El gato replica, me dice “qué mala”. Yo respondo: “no hay nada en ti que me provoque agrado, y como no te conozco, no tengo nada en común contigo. Tus pies son de trapo, y si lo pensamos un poco, ni siquiera son pies. Tus ojos están puestos al revés, y, ni en este mundo, ni en uno paralelo, eres agradable. Así que no me agradas.” El gato se enfurece, se entristece y grita otra vez “qué mala”. Si a pesar de sus características físicas el gato se sintiera cómodo consigo mismo, ni siquiera me hubiera escuchado. Pero al estar inseguro de su constitución, al no apreciar en toda su extensión el hecho de ser EL gato con los pies de trapo y los ojos al revés, este gato necesita aprobación de los demás. Como no la obtuvo de mí, me acusa de ser mala, de tener una cantidad incierta de maldad en mí ser. Sin embargo, si ponemos pausa a la escena, podemos ver un ingrediente que casi siempre pasa desapercibido: yo solamente he manifestado mi parecer. Mi opinión no está condicionada a las necesidades de aceptación del gato. Lo que a él le parece maldad, es en realidad libertad de criterio. Pero esa libertad es dolorosa y muy costosa. El gato nunca se dará cuenta de que yo sólo he ejercido mi libertad de criterio, y he expresado mi opinión. He perdido la oportunidad de mantener una cordial relación con él. Al quitar la pausa de la escena, yo doy media vuelta sobre mis pasos y comienzo a andar. El gato de siempre se queda ahí, repitiéndose una y otra vez hasta el infinito. Seguramente pronto llegará alguien más, y dirá tal vez, “me agradas”. Entonces el gato emitirá otro juicio moral pero esta vez en sentido positivo, pues el individuo está de acuerdo con la existencia del gato de los pies de trapo, y al hacerlo, lo aprueba. El gato con los pies de trapo y los ojos al revés se sentirá aceptado.

Por lo tanto, el ejercicio del libre pensamiento, de la libre opinión, siempre estará relacionado con lo malévolo, lo malo, lo cruel. En primer lugar porque el común de las personas no sabe hablar, y mucho menos utilizar las palabras correctas al expresarse. En segundo lugar, porque es una libertad que implica un costo muy alto, pues conlleva la certeza de caminar por el mundo con los ojos muy abiertos, advirtiendo lo que a muchos les da por ocultar, y peor aún, vivir en el constante desacuerdo. Quien expresa libremente lo que piensa está condenado a sentarse en la silla con el letrero “No estoy de acuerdo”. Sin embargo, peor sería tener la lepra de la hipocresía.

La vacuna contra la enfermedad del contubernio social es sencilla. Practicar el desacuerdo, la opinión llana, franca y por lo mismo, brutal. Los primeros intentos pueden provocar estallidos, rompimientos, fracturas y completas hecatombes. Lo que sigue es la purificación total y la felicidad, la alegría de vivir sin tantos tapujos. Convenientemente se verá que, en el mismo camino hay otros dos o tres que tomaron la misma decisión, cuya mente sigue funcionando y tienen la claridad de visión necesaria para no sentirse culpables. Ese pequeño grupo puede ir por el mundo en cordial amistad, con el riesgo latente de explotar como un hoyo negro; pero concientes de ello, ser excelentes amigos. El resto del mundo, que gire una y otra vez, con el mismo gato con los pies de trapo y los ojos al revés.

enero 14, 2009

Pinches despertadores!!

Estas ultimas semanas me he estado viendo en la penosa necesidad de levantarme a las 6:30 de la mañana, y eso sinceramente, me parece una verdadera y absoluta chupada de bolas.
Todos conocen el ritual: uno esta soñando apasiblemente con Liv Tyler y justo en el momento en el que la hermosa hija de Steve se dispone a hacer algo con uno.... BEEEEP BEEEEP BEEEEP!!!!!!!.

Hijo de la chingada... Primero uno se siente desorientado, asi como que no sabe que pedo, como que dice uno "Ahh chinga?!, ¿que hago aqui?, si yo estaba en mi mansion hecha de oro puro, tocando mi colección de clavecines con partituras originales de Bach, Liv Tyler estaba a punto de besarme y de repente.... ¡¿Que pedo?!".
¡Ahhhh me dan ganas de patearle las bolas al estupido reloj ese que salía en la Bella y la Bestia!
Todo esto lo piensa uno con una cara de pendejo digna de que la emulara Jojojorge Falcon.
Y además uno no se despierta asi en su cuarto y "bueno ya ni pedo me vuelvo a getear" NOOOOOO.
Se tiene que parar uno a chambear.... vale madres. Especialmente en estas épocas que está haciendo un pinche frío del carajo a esa endemoniada hora de la mañana siente uno que le patean las gónadas.
Y luego ahi anda uno a las 6 de la tarde con cara de mi huevo izquierdo porque no lo dejaron dormir.
Es mas, nomás de pensar que mañana tengo que pararme a esa hora ya me encabroné.

Yo no se quien fue el pendejo que instituyó que el trabajo hay que hacerlo en la mañana.
Y, bueno, ni que decir del hijo de la chingada que inventó ese pinche instrumento de mierda llamado despertador.
Es que de verdad, el cuerpo sabe a que hora se tiene que levantar, ¿por qué le negamos que siga durmiendo?.
A ver ¿qué pasa si uno va a cagar cuando no tiene ganas o no va cuando tiene ganas?. O sea que el cuerpo sabe lo que hace ¿verdad?.

Supongo que al principio cuando todo era armonioso todo el mundo se despertaba a la hora que el cuerpo mandara, hasta que llegó un culero que dijo: "¡Ya se! me voy a parar mas temprano para chingarle su comida a mi vecino!". Pero no contaba con que el vecino se daría cuenta y entonces este ultimo se empezó a parar mas temprano para vigilar su comida, y luego el culero dijo: "Ahh chinga!, pues ahora me paro mas temprano", y asi sucesivamente hasta que de una hora normal, digamos las 10, llegaron a levantarse a las 6 de la puta mañana.

O sea que el pinche mierdoso despertador lo inventó la culerez!. Me niego a aceptar una herramienta creada para reflejar la culerez humana!!.

Y bueno la hora a la que me levanto igual no está tan absurdamente criminal, pero conozco gente que se levanta a las 4 para llegar de su casa que está en Cuautitlan, a la escuela que está en Coyoacan. ¡¡A las pinches 4 de la jodida mañana!!. ¡¿Qué mamada es esa?!.

Y luego, claro, está el bendito sabado en el que te puedes parar a la hora que se te hinche, pero hay veces que al pendejo de mi se le olvida desprogramar la alarma del despertador y ya me chingue, ahí me tienen despierto el sabado a las 6:30 de la mañana. Bueno eso ya es pendejada mía, ejem, pero no nos desviemos, ¡no sucedería si no hubiera despertadores!.

Ustedes dirán: "Pues si pero te chingas porque asi funciona el mundo". Pues si, ni pedo, no puedo debatir contra eso.
Pero lo que si puedo hacer es expresar mi mas iracunda repulsión ante semejante herrramienta de tortura creada por la mas culera de las mentes humanas que hubo, hay y habrá.

Yo quisiera convocar a la comunidad a una quema de despertadores, para que todos podamos volver a soñar sin ser despertados por la frase:

"¡Pinche despertador, me lleva la chingada!".

Atte
Mugsymiliano.

diciembre 15, 2008

¡Gracias pinche zapato!


En verdad, hoy, después de muchos amaneceres tristes, nos despertamos con una buena noticia:

En un lejano y maltratado país, a la voz de "¡Perro!" un pinche zapato glorioso, magno, santo y martir tomó vuelo para tratar -después de una trayectoria de ocho metros- de golpear la cabeza del más pinche tarado de la historia reciente, llamado George Bush.

Espero que el museo del zapato "El Borcegui" haga las gestiones necesarias para traer el gran zapato a nuestro país. Sospecho que tendría un gran efecto en nuestro ánimo.

Hoy, por primera vez en mucho tiempo, me reí a las siete de la mañana viendo el periódico.


¡Gracias, pinche zapato!

diciembre 13, 2008

Pinche blog pinche!

Bueno, sólo me toca ser la mensajera de esta pinche entrada que inaugura, por medio de terceros, la participación de Omar. Ahí tienen:

Ahora me toca a mi:

Este comentario no esta publicado por mi, y es por eso que digo: pinche blog pinche.
Previo a este blog, pensé en cuantas cosas se pueden publicar con esta hermosa palabra que se ha vuelto tan popular, y si lo pensamos bien es una de las pocas palabras que al ser pronunciadas se dicen con una sinceridad poco común en esta época de la vida.

Pero bueno, al llegar el momento de decidir el cómo utilizar este espacio y esta palabra, me encontré con un gran problema, el cual concuerda con lo anterior (por aquello de la sinceridad) sin darme cuenta del verdadero objetivo, me encontré diciendo: ¨Pinche blog, no se usar este pinche blog¨.

Así es mis queridos amigos, se que no es problema ni del creador de esta tecnología ni mucho menos del creador del pincheblog, es solo culpa mía por ser tan pinche en esto de la Internet, que bueno, esta tan pinche difícil que decidí mandarlo a una persona que en definitiva no esta nada pinche y que lo publique en nombre de este pinche.

Toro (bien pinche enojado)

diciembre 12, 2008

A mis pinches compañeros del blog!

Bueno, le he metido una manita de gato al blog, no necesariamente tiene que gustarles... la neta es que el mío, pues me he tardado varias semanas en definir algo que realmente me gustara, así que no me ofenderé por cualquier comentario. De cualquier forma no soy diseñador gráfico, sino programador... sé moverle, pero mi especialidad no es que se vea bien... en fin, basta de justificaciones!

También le metí unas noticias del lado derecho, son de El Universal, que tal vez sean poco originales pero bueno, algo es algo y todo es perfectible.

Espero comentarios... el fondo no me convence del todo... me dan ganas de hacerme palomitas con granos de café... Creo odio un poco el encabezado... salu2!!

Atte. Juanito, el de soporte téinico...

diciembre 09, 2008

Pinche primer post!


Eah! el primero, el príncipe de los posts! Seré breve, muy a pesar del día tan TERRIBLE que he tenido.

Aquí va. Decido manejar al trabajo, después de varios meses de abstinencia, de usar el metro, de no contaminar. La razón no tiene importancia, ni la de por qué dejé de manejar, ni la de por qué recurrí al carro hoy. No cabe duda que la calamidad me persigue, vaya donde vaya. Me tocó un tráfico infernal, me pusieron el candado (parquímetros), me tocó una manifestación de AMLO ya entradas las 9 de la noche, no pude comprar unas monedas porque los huevones de la casa de moneda cierran a las 3 de la tarde (que pinches putas princesas).

Qué día... en sí en el tráfico de la mañana, y aún más en el de la noche, mucho pensé en este blog, en este post, el primerito. Mucho menté madres hoy... sin embargo, todo se resume en mi falta de consistencia, en no hacer lo que razonadamente considero "mi pinche gana", que no es producto de berrinche ni de la casualidad, sino de un largo proceso de neurosis bienlograda... así que sólo me queda decir "pinche yo" por no hacerme caso, por olímpicamente mandarme a la goma, cuando sé que debo hacer, lo que me viene en gana... y también pinche gobierno del DF, que me causó horas perdidas en el tráfico, multa de parquímetros, y el aire pútrido que me ha mantenido pegado a un broncoinhalador (sin ser asmático).

Pinches intelectuales!

Querido Lector, hoy me levanté con el ánimo correcto para postear con gusto esta obra de arte que retrata, tal como lo hizo La región más pinche transparente, una realidad que nos circunda: la intelectualida'.

Pero como mi ánimo además de ser correcto, está muy pinche musical, aquí les dejo la muy famosa y por supuesto pinche "Cumbiera intelectual" pa'que se den un quemón:

La conocí en una bailanta todo apretado
Nos tropezamos pero fui yo el que se puso colorado
Era distinta y diferente su meneada
Y un destello inteligente había en su mirada...
Cuando le dije si quería bailar conmigo
Se puso a hablar de Jung, de Freud y Lacan
Mi idiosincracia le causaba mucha gracia
Me dijo al girar la cumbiera intelectualMe dijo al girar... esa cumbiera intelectual...
Coro:“Jung, Freud, Simone de Beauvoir, Gothe, Beckett, Cosmos, Gershwin, Kurt Weill, Guggenheim...”
Estudiaba una carrera poco conocida
Algo con ver con letra y filosofía
Era linda y hechizera su contoneada
Y sus ojos de lince me atravesaban
Cuando intenté arrimarle mi brazo
Se puso a hablar de Miller, de Anais Nin y Picasso
Y si osaba intentar robarle un beso
Se ponía a leer de Neruda unos versos
Me hizo mucho mal la cumbiera intelectual
No la puedo olvidar... a esa cumbiera intelectual
Coro:“Paul Klee, Ante Garmaz, Kandinsky, Diego, Fridha,Tolstoi, Bolshoi, Terry Gilliam, Shakespeare William...”
Si le decía “Vamos al cine, rica”
Me decía “Veamos una de Kusturica”
Si le decía “Vamos a oler las flores”
Me hablaba de Virginia Wolf y sus amores
Me hizo mucho mal la cumbiera intelectual
No la puedo olvidar... a esa cumbiera intelectual...
Le pedí que me enseñe a usar el mouse
Pero solo quiere hablarme del Bauhaus
Le pregunté si era chorra o rockera
Me dijo “Gertrude Stein era re-tortillera”
No la puedo olvidar...
Yo no quiero que pienses tanto, cumbiera intelectual!
Yo voy a rezarle a tu santo para que te puedas soltar...
Para que seas más normal
Coro: Jarmusch, Cousteau, Cocteau, Arto, Maguy Marin,Twyla Tharp, Gilda, Visconti, Gismonti...
Aprendí sobre un tal Hesse y de un Thomas Mann
Y todo sobre el existencialismo Alemán
Y ella me sigue dando cátedra todo el día
Aunque por suerte de vez en cuando su cuerpo respira
Su cuerpo respira, su cuerpo respira
Yo no quiero que pienses tanto, cumbiera intelectual
Yo voy a rezarle a tu santo, para que seas más normal
Para que te puedas soltar...Cumbierita, cómo la quiero...!

LETRA DE: KEVIN JOHANSEN - CUMBIERA INTELECTUAL, ALBUM: PARA AQUELLAS. SUR O NO SUR

diciembre 08, 2008

Pinche Papa Bill's

De no ser porque fui mero testigo, casi escolta o mayordomo, el más pinche de todo este asunto sería yo. Pero sucede que con la euforia decembrina, todas las oficinas inventan la idea de que sus integrantes son amigos, se quieren y desean celebrar juntos el nacimiento del que nunca estuvo. Así que alguien sugiere una  comida de fin de año. Si todo sale bien, en esa comida, alguien se acostará con la secre —ella ha prendido su velita al Sanjuditas para que le haga el milagrito—, alguien dormirá en la banqueta, algún borracho chocará y otro par se pelearán por el amor de una mujer que la mañana siguiente no merecerá, siquiera una segunda mirada.

Afortunadamente, mi experiencia al respecto, es muy poca y si me aparezco, como el genio por causa de la botella, desaparezco apenas empiezan a formulárseme deseos como baila, platica o quédate otro rato. Además, la puteada que hoy me sale del alma, no es contra las fiestas, aunque bien merecieran una en particular, esta vez, reniego de la pinche forma en que los restaurantes nefastos, de mal gusto y peor calidad, sacan provecho de la misma ingenuidad imperdonable de quienes piensan que todos en la oficina somos amigos.

Y bueno, la misión es reservar una de esas comidas en el Papa Bill’s de plaza Escenaria. Ya desde ahí me pronuncié por la falta de visión de los organizadores, pero al fin y al cabo ni es mi oficina, ni me afectaba la inminente estafa que tendría lugar, así que no tuve inconveniente en acompañar a la comitiva de reserva, con reservas, eso sí.

Por principio, el pinche “nuevo concepto” de cantina en México. Joder. No sé por qué retraso mental atávico hay quien considera que toda la novedad es buena, que por ser un  nuevo concepto, ha de ser mejor que la cantina que ha funcionado y dado felicidad y alcoholismo al mundo por quinientos años. Lo más idiota, es que la gente se lo traga. Y por mucho que uno mire al horizonte y se pregunte hasta dónde llegará la estupidez, no encuentra respuesta. El nuevo concepto, por lo demás, es un asco, decoración de la más baja estofa, mesas de lo más incómodas, iluminación ofensiva, videos ochenteros de lo más vergonzante, casi se escucha la voz de Raúl Velasco como mensaje subliminal: chupa, a ver si se te olvida dónde estás, huye de tu realidad, apaga mi voz con alcohol. Sí, adivinaste, Papa Bill’s APESTA!! Y si de verdad existe un padre de familia cuyo nombre es Bill, más le valdría cambiarse de nombre o aún mejor, no haber nacido. Para evitar bochornosos equívocos.

En fin, superada la pinche foto de AMLO con la bandera de México al pecho y la de Frida bigotona y ofensiva en su mirar, le decimos a la hostess —otro concepto de lo más idiota— que venimos a hacer una reservación. Sí!!! A hacer una reservación y a pagarla. Duda, parece no entender. ¿Será tan poco común que les reserven? ¿O también a ella le causa cierto resquemor en el hígado el pensar que NO SE PUEDE HACER UNA PUTA RESERVACIÓN POR TELÉFONO. Admiro al sujeto genial, que en la junta de directivos decidió que no, señores accionistas, las reservaciones por teléfono o por internet son cosa del pasado, lo de hoy es arrastrar a la gente al restaurante para que paguen por adelantado la cuenta y la propina. Lo de hoy es joder al prójimo, porque el prójimo es tan estúpido que, con todas las trabas que se me ocurren, sigue viniendo a comer a este pinche “Saloon, restaurante & cantina”. A lo que la junta directiva aplaude y ovaciona de pie. Especialmente ante el pochismo. Restaurante & bar, saloon. ¿Por ensalmo de quién hijos de la chingada se les ocurrió que es original meter un barbarismo ahí? “¿Qué tal restaurante, bar, saloon? Es un nombre de mírame a huevo!!” Nueva ovación de la junta directiva.

En fin, esta es la impresión al cruzar el umbral apenas. La hostess nos invita a tomar asiento en una mesa del bar, inocente, pretende ignorar que llevamos sendos cafés del neocapitalismo cocacolero, Starbucks. Nada pinches, por cierto. Y nos ofrece algo de beber. No, señorita, no venimos a tomar, venimos a hacer una reservación. Ah, un momento entonces. El momento, se vuelve una veintena de minutos. En que meseros van y vienen, en que uno curiosea en las formas de reservación, los recibos y la carpeta con las reservaciones hechas, las mesas organizadas para todo el mes. Vacío hasta la tercera semana de diciembre, lleno entonces, por la euforia de las comidasdefindeañodelaoficina y vacío de nuevo.

Me levanto, camino como león. Agito las formas de reservación. Hago amago de escribir sobre todas ellas mientras tarareo una alegre canción sin sentido. En las pantallas, timbiriche, emanuel y no se quien chingados más. Me sentía prisionero en una cárcel de guantánamo, guerra psicológica. Al fin, un indito chaparro con delantal negro se acerca y pensamos, “al fin, carajo! veinte minutos para empezar a tomar una reservación!” y no. FUCK! ¿Desean tomar algo? Que no pinche indio patarrajada estúpido, ¿no entienden nada en este puto lugar? ¡NO VENIMOS A TOMAR, venimos a hacer una maldita, jodida reservación! Sentimientos que, amablemente expreso con una negación de cabeza y señalando a mi rico triple light latte venti. (También me encabronan los nombres enrevesados de starbucks, pero eso será materia de otro post).

Y bien, asustado el enanín de la corte de los idiotas, —a quien con mucho gusto le hubiese proporcionado un sombrero de bufón de haber tenido uno a mano—, pasan otros diez o quince minutos y al fin se apersona un sujeto falso como pocos, de esos que pretenden tener sentido del humor y sólo caen mal por lo ridículo y falto de elegancia de sus supuestos chistes. El tipo soso me ofrece la mano. “Perdón por la espera”. Me quedo mirándole la mano. ¿En serio —pienso— en serio crees que la gente es tan pendeja? ¿Que nadie se ha dado cuenta de que hacen esperar a la gente a propósito para meterle una cerveza, un cubierto y propina a chingadazos? Dudo si torcerle la mano y aplastarle la cara contra la mesa... Al fin, le doy la mano. Pendejo. Después de todo, sólo vengo de testigo, ninguna ofensa es contra mí.

¿Para qué día quieren su reservación? Uuuuuuuy estamos llenos. Mientes, hay  mucho lugar.  Ah! ya vieron la carpeta! Y claro, hace media hora te esperamos. Bueno, pero sólo hay en... Sí, justo queremos en la terraza. Pero ahí es muy frío. Y a ti qué? Luego se queja la gente, no crean que después les puedo dar mesa en salón —¿saloon?—. Queremos te-rra-za, te-rra-za ¿entiendes? Lo que pasa es que tengo que advertirles que Bueno si no quieres que reservemos, nos vamos. No, no, no, terraza entonces, ¿cuántas personas? Trece. ¿Cuántos paquetes? Dos. No pueden pedir dos. (¿Entonces para qué carajo preguntas, maldito retrasado mental? ¿Tienes polio?) ¿Por qué? Mínimo deben pedir un paquete por cada cuatro personas. Tienen que pedir tres. ¿Algo más? ¿Tienen más prohibiciones? No, bueno, alguien se quedará sin comer. ¿Y? Que se joda la secretaria, ¿qué tal? Pobrecita, alguien debería... Sí, pobrecita. Que se jooooo-da ¿entiendes? Ok, entonces les hago su cuenta y vemos cuánto me dejan. A ver, son .... más cubierto.... más servicio... éste es su total.

Una vez más tuve que reflexionar profundamente, ninguna de sus tranzas me afecta, ninguna de estas pendejadas me llega. Si has cobrado por adelantado una comida entera por persona, ¿qué sentido tiene cobrarles, encima, el cubierto? Y si ya cobraste, aseguraste, comida, bebida y cubierto. ¿Con qué pinche jeta te atreves a cobrar la propina por adelantado. ¿No se gana la propina por un buen servicio? ¿No el quince porciento corresponde a un servicio excelente, maravilloso, donde casi casi a uno le sirve una ex modelo de la unión soviética con mini falda y pocas inhibiciones? Pues aquí va por adelantado, y si quieres eh?  Si no, puedes ir a celebrar tu fin de año a un lugar menos exclusivo y con peor gusto que el nuestro. Supongo que eso es difícil de hallar. Por mucho que uno le busque, un lugar más jodido, más pinche, más tranza, con una atención mas canalla y unos alimentos más deleznables, debe ser como un garbanzo de a libra. Dudo que lo haya, salvo, quizá McDonalds durante la primera hora del desayuno. Y se darían un quien vive.

Pagaron su reservación. Recibimos recibo y factura. Ojo cuadrado del pinche naco antipático con playera gris —restaurante bar salOOn— cuando refulge la mont blanc etc. Mirada de ¿debí tratar mejor a estos...?

Entonces viene la cereza del pastel. ¿Sellan el boleto de estacionamiento? Sí, démelo. Y al llegar a la caja del estacionamiento, ante un letrero enorme que dice $20 primera hora. Incólumne, el honrado cajero dice: son $30 pesos. Pero si entramos hace menos de una hora! Mire, no importa a qué hora entró, el sello Papa Bill’s hace que se le cobren treinta pesos. Menudo favor de hijos de puta! Encima que hacen esperar en un estúpido esquema de mercadotecnia jerkoff trasnochada y pajarera, te suben diez pesos el estacionamiento por haberte dado el honor de entrar a su puto restaurante bar saloooooon.

En fin, bastante malo es el lugar, por su intento fallido de innovar, por su decoración digna del grotto más pitero del narcobarroco playboyero, por su inigualable estilo puticharro de entretenimiento. Bastante malo por su pochismo, su mercadotecnia ideada por un paciente del CRIT o de ciudad satélite. Pero peor, infinitamente peor, putamente peor, por la gente. Gente que a pesar de todo, va. Gente que a pesar de todo, imagina que va al lugar maaaaaas iiiiin de la oooonda wee. O seaaaa, bien naaaaiss veees? Gente que, aún en contra de los instintos más básicos de autoconservación, va a su comida de fin de año de la oficina al Papa Bill’s y supone que se la pasará de puta madre. Pulsión de muerte es comer y beber en el Papa Bill’s. Ni Freud pudo decirlo mejor.

Bueno, para todos esos clientes que, felices, se marchan del puto saloon con su playerita, su vasito, su sonrisa alcoholizada y vómito en las vestiduras del auto. Felicidades. Tienen la pinche comidadefindeañodelaoficina que se merecen.



Erick Dixit.



Y los muy hijos de puta tienen domingos familiares. Si un día conozco a un papá, mamá, matrimonio, niñera, hermano mayor, primo o lo que sea, que lleve a un indefenso infante a este abismo de putrefacción le obligaré a tragarse el menú infantil que, por gratuito debe ser la gloria de lo deleznable y, además le parto su madre!


diciembre 04, 2008

Pinche Genemex

Soy mexicano y me siento orgulloso de serlo, pero a veces tenemos algunas pinches actitudes que parecen herencia genética, no sabemos ni porque ni como las adquirimos pero ahí están y normalmente para alguien que nos ve desde otro punto de vista (un extranjero por ejemplo) son cagantes e incomprensibles. Para efectos didácticos llamaré de ahora en adelante a este conjunto de actitudes típicas del mexicano el “Genemex”

El Genemex es algo que traemos impregnado como un sello de calidad (o de equipo defectuoso), es eso que nos hace expertos en el albur o la tranza y nos hace ser aguantadores, tochos, agachones y fanfarrones según sea el caso. Como buen elemento instintivo de cada especie, el Genemex predomina en el “ELLO” del Mexicano, es decir, en la parte más primitiva. Por lo tanto para controlarlo se necesita de cierta educación familiar, escolar, autodidacta, eclesiástica, sentido común, consejos de sabios o cualquier otra fuente de sabiduría, sin embargo, es habitual encontrarse a algunos bien pinches orgullosos mexicanos que al parecer no han podido hacerse de ninguno de estos medios para limitar el Genemex, que sin duda los ayudaría a sobrevivir la jungla, pero aporta poco al intentar construir y convivir en una sociedad más civilizada.

Como algunos de los más grandes exponentes del Genemex podemos encontrar a los microbuseros, profes de oaxaca, Chapoy, el mosh, Bejarano, el Precioso, el que se baja del coche cuando alguien maneja mal, el tío alcohólico, muchos diputados, yo, etc. Pero quiero aprovechar este medio para escribir un homenaje a uno de los mayores representantes del Genemex con los que me he topado directamente, se trata de un proveedor con el cual tuve una amarga y enriquecedora experiencia.

Mi trabajo se basa en la idea general de que “al cliente lo que pida”, soy proveedor de muchas personas y a su vez soy cliente de muchas otras, empresas grandes y pequeñas. Un buen día me llegó un correo invitándome a participar en una expo en la hermosa ciudad de Acapulco que se llevaría a cabo tres meses después. Debido al largo proceso administrativo que exige la empresa en la que trabajo, a la poca anticipación con la que fui notificado y al estado económico actual en donde todos los presupuestos ya se recortaron hasta el fin, me vi en la necesidad de reportar por vía telefónica al proveedor que no podríamos participar en su evento, a lo cual el amable señor respondió: “no importa, con cualquier material que puedas mandar es suficiente y no habrá cargo económico alguno”. Ante tal ofertón acepté. Pasaron los días, el día del evento se acercó y envié el material que consideré adecuado. Al día siguiente el proveedor enloqueció, recibí un correo amenazando que si no enviaba más material haría una rueda de prensa para desacreditar a mi empresa. Respondí el correo disculpándome por el malentendido y dando las razones anteriormente mencionadas. En unas horas la respuesta fue doblemente agresiva alegando un mal trato, prepotencia, mencionando mi poco sentido común, mi estado de chilango y hasta el famoso dicho “pueblo chico, infierno grande”, ahora con copia a un Gurú de mi corporación lo cual, debo aceptar, hizo que se aguaran mis heces.
Al siguiente día hablamos el tema en la empresa y se decidió amablemente reiterar al caballero nuestra disculpa, pero mantendríamos nuestra posición y no haríamos caso de sus amenazas.
Pronto respondió, y lo más pinche de su último correo, que es lo que aquí nos interesa es la frase: “A ver si para el año que entra siguen trabajando ahí, ya ven que como empleados no tienen nada seguro”.

Estuvo a punto de decir: ¡nos vemos a la salida! y ¡pero en albures me la mamas!

Gran pinche representante del Genemex, que cree que el que más amenaza y grita es aquel con mayor poder de negociación.

Esa manera de hacer negocios expiró hace 20 años y a mi parecer únicamente la mantienen los narcotraficantes y algunos políticos.

Pinches hijos de su mamacita que todo les dio y concedió cuando alzaban la voz y les hizo creer que, a pesar de ser holgazanes, ignorantes, mentalmente poco dotados y hasta feos, se merecían todo lo mejor del mundo porque ellos son los hijos más bonitos de ella. Cito al profe Caballo: el civismo se mama… y agrego, y el genemex también.

diciembre 03, 2008

Pinches Dodecafonistas!

Hace un año me ví en la penosa tarea de escribir una pieza dodecafonica. La neta, la neta, estuve super entretenido como 5 horas frente a la pantalla haciendo un chinguero de cosas teoricas.
Haré una pequeña cabriola mental:
Imagine que le dicen que haga una palabra con 12 letras pero que no puede haber 2 vocales seguidas ni una vocal antes o despues de una consonate "(¿¡!?)". Lo que conseguiría, seria una palabra de 12 consonantes"(¿¡!?)".
A continuacion se le pediria que forme enunciados seccionando su palabra como usted lo prefiera utilizando su palabra al derecho o al reves y colocando las secciones como usted prefiera. Por ejemplo digamos que la palabra que formó es: fjkslrtypncw. El enunciado podria ser asi: fjk, slrtyp ncw. wcnpy trlskj f: pytrls "kjfwcn". "(¿¡!?)".
Ahora tiene que escribir un articulo de 3 hojas utilizando su palabra, teniendo cuidado de no seccionar su palabra 2 veces de la misma forma.

Al leer el articulo la pregunta obligada seria: ¿Que jijos de la chingada dijo este cabrón?. Pus no se, pero me costó trabajo escribirlo y ¡está entretenido! .
Bueno esa es la escencia del dodecafonismo.
Intente hacerlo y le aseguro que cuando acabe dirá: "¡Pinches dodecafonistas!, ¿A quién se le ocurrio esta mamada?."

Cuando terminé de escribir mi pieza dodecafónica, sentí una excesiva satisfacción, me levanté y le grité al bastardo de Arnold Shöenberg que me la había pelado. Despues le puse play a la grabación y me pareció escuchar como si estuvieran matando a un piano. (y al igual que con el ejemplo de la palabra, la pieza no dice absolutamente nada).
Me pregunto, ¿para qué chingados tanto trabajo, si de todos modos iba a sonar tan aberrante ruido?. El argumento de los "intelectuales" de la música es que este tipo de piezas son muy difíciles de entender. Me lleva el coño cada que escucho semejante locura. Si alguien me dice que la musica de Beethoven o de Bach no es igualmente difícil (si no es que más, pues tiene sentido) le diria que no mame.

Imaginese que yo escribo un libro con las reglas de arriba y luego me jacto de que es más complicado que El Quijote. ¿A poco no me patearía los huevos si me viera en la calle?.
Usted amigo intelectual podra decir: "este imbecil no entiende a Arnold Shoenberg".
Entiendo que es increiblemente difícil componer una pieza dodecafónica, pues me pase 5 horas, (¡5 horas!) en frente de una computadora haciendo una chingada serie de 12 notas, (si, 5 horas porque soy medio wey si desea verlo de ese modo).
Pero de que carájo me sirve entender lo difícil que es, si al poner a un gato encima de un piano el sonido es el mismo. Ninguna expresión, emoción ni ninguna otra característica Dionisiaca, pura teoría.
Tambien es difícil escuchar una pieza dodecafónica, asi como es difícil contar cuantas veces utilizé la letra "a" en esta entrada.

Pero bueno, seguramente muchos intelectuales de la música me dirán alguno de los argumentos bien elaborados y completamente racionales de: "estas chavo", "necesitas aprender más" o "algun día lo entenderas". Le ruego al Gran Dragón que nunca lo "entienda" o "aprenda" lo suficiente como para llamarle a estos ejercicios teóricos con la palabra Música.

Si algun dia usted se encuentra en la precaria situación de que le robaron el crucigrama o el sudoku que viene en el periódico, ¡no se preocupe!, haga una pieza dodecafónica, le aseguro que es entretenido. Pero eso si, cuando acabe y quiera que alguien la interprete, no espere escuchar Música, no espere escuchar algo bonito, vamos, no espere escuchar algo que tenga sentido!.
Tengo otra palabra para este movimiento y ese es "Dodecagonismo". (bueno a veces tambien le llamo "mamada")
Asi que: "Pinches Dodecagonistas y sus pinches mamadas!"
Atte
Mugsymiliano